Sunday, March 30, 2025

El Día Después del Calvario – Sueño de un alma despierta en medio de la vanidad

Fecha del sueño: Marzo 30, 2025 – Día de la Resurrección

Hora del sueño: Entre 8:00 a.m. y 9:00 a.m.

El Día Después del Calvario – Sueño de un alma despierta en medio de la vanidad



Un mar sereno antes de la tormenta

Soñé que me encontraba en una ciudad costera, donde el sol de mediodía brillaba con fuerza y el mar lucía inusualmente sereno. Personas se bañaban despreocupadas en las aguas tranquilas. Yo observaba desde una habitación en la segunda planta, jugando ajedrez, cuando de pronto mis ojos captaron algo más allá del horizonte: se acercaban grandes olas, de más de cinco pies de altura.

Me levanté de inmediato y grité: “¡Peligro, busquen acercarse a la costa!”. La primera ola llegó, arrastrando mi juego de ajedrez, mientras las piezas de plástico flotaban como símbolos de una estrategia interrumpida. Ellos lograron escapar, pero algo se agitaba en lo profundo del mar.


El remolino y las señales de una catástrofe

Un pequeño remolino se formó frente a nosotros, a no más de 30 pies de distancia. Aunque no parecía fuerte, lo sentí como el inicio de algo mayor. Advertí de nuevo: “¡Peligro, un remolino se ha formado, váyanse de ahí!”. Entonces se acercó otra ola, obligándome a huir hacia tierra firme.

Fue allí donde el cielo cambió súbitamente. De un azul brillante pasó a un gris oscuro, nublado y triste. Las nubes ocultaban por completo el sol. Comprendí, dentro del sueño, que esas eran las largas noches posteriores a la muerte de Jesús. Era como si la misma naturaleza llorara, pero los hombres no lo notaban.


Un mundo dormido en medio del duelo celestial

A mi alrededor, la gente seguía sus vidas sin notar los signos. Luces, música, conversaciones vanas… Nadie parecía percibir el dolor que la creación entera reflejaba. Me alejé de la ciudad, de la indiferencia, de la ignorancia. Volví a la costa, al lugar donde todo había comenzado, y me arrodillé.

Tomé un puñado de arena y lo dejé caer lentamente sobre una superficie pedregosa. Me hinqué justo allí, sobre las piedritas, con dolor, como acto de humildad y sacrificio. Quería sufrir con la misma naturaleza, unir mi alma al luto del cielo, y rogar por redención.

Clamé:
“Padre, ten misericordia de nosotros y de mí. Perdona mi ignorancia y mi arrogancia. Reconozco a Jesús como tu Hijo y nuestro Salvador. Báñame con su sangre sagrada para ser liberado del karma y de los pecados de mi pasado y mis reencarnaciones.”


¿Quién interrumpió mi comunión? ¿Dios… o “Ellos”?

En ese momento sagrado, sin razón alguna, desperté. No hubo ruido, ni voces, ni interrupciones físicas. Solo una fuerza invisible me trajo de regreso. Me quedé pensando: ¿fue mi Creador quien me sacó de esa zona de dolor por amor, para protegerme? ¿O fueron “Ellos”… seres que no desean que despertemos, que notan cuando un alma comienza a liberarse de sus cadenas?


Reflexión final

Este sueño no fue solo una visión. Fue una experiencia espiritual. Una advertencia. Un llamado a estar atentos a los signos de la creación, a no caer en la indiferencia de los que duermen, a reconocer el sacrificio de Cristo y a buscar la redención, aunque el mundo entero lo ignore.

Hoy, más que nunca, creo que los cielos hablan… y los corazones sensibles pueden oírlos.

#Jesus #Biblia #Crusificacion 

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