Sueño con el pesebre de Jesús
2 de septiembre de 2026
Mi familia y yo veníamos caminando, sin nada en particular en mente. Simplemente caminábamos por una ciudad antigua y vieja en la que no había ningún habitante.
El cielo estaba oscuro, como cuando el sol ya se retira a dormir. Sin embargo, aun sin él, una luz alumbraba nuestro camino y las áreas más cercanas. Ignoro de dónde provenía aquella luz, porque no veía ningún satélite natural que pudiera proyectarla, ni tampoco había lámparas en la ciudad que pudieran producirla.
Una intuición nos movía hacia un lugar inesperado.
Mientras nos acercábamos, nos detuvimos ante una carpintería situada al final de una casa. Sus puertas estaban abiertas de par en par.
Entonces, una luz en forma de círculo hizo que me fijara en su interior.
Al entrar y comenzar a caminar hacia dentro, aquella entidad de luz desapareció. Yo continué avanzando hasta llegar al lugar donde había una mesa de carpintería con sus herramientas.
A la derecha, en un rincón, vi el pesebre de Jesús: la cuna donde había dormido cuando era un bebé.
Mi sexto sentido, o quizás mi conciencia onírica, me hizo comprender inmediatamente lo que estaba viendo. Simplemente lo supe.
Quedé perplejo durante unos segundos y después me arrodillé ante aquel objeto que había cumplido la función de sostener y servir de cuna al Hijo de Dios cuando era un bebé.
Mientras permanecía de rodillas, vi que mi familia se iba acercando. Llegó mi hijo varón y le dije:
—Arrodíllate ante el pesebre de Jesús. Estás ante algo santo.
Cuando terminé de hablar, él y los demás miembros de mi familia que ya habían llegado hasta allí se arrodillaron también, haciendo reverencia ante aquello que reconocíamos como sagrado.

