Caminaba sobre un terreno silencioso junto a un compañero de trabajo. El lugar parecía común al principio, como cualquier pedazo de tierra olvidado por el tiempo, pero había algo extraño en el aire… una sensación de búsqueda, como si ambos hubiéramos llegado allí siguiendo un llamado invisible.
Mientras avanzábamos, mis ojos comenzaron a notar pequeños destellos entre la tierra. Al acercarme, descubrí el primero de los relojes. Era sencillo, antiguo, cubierto por polvo y raíces, como si hubiera dormido bajo el suelo durante décadas. Lo levanté con curiosidad, y continuamos caminando.
Pero luego apareció otro.
Y después otro más.
Cada reloj parecía distinto al anterior: algunos modestos y silenciosos, otros más elegantes, pesados y llenos de detalles. Era como si la tierra escondiera fragmentos del tiempo mismo y, por alguna razón desconocida, hubiera decidido revelármelos solo a mí.
Mi compañero observaba sorprendido.
—¿Cómo es posible que la tierra se abra y te muestre relojes? —me decía, confundido.
Él caminaba por ciertas zonas y no ocurría nada. El suelo permanecía inmóvil, muerto, normal. Pero cuando yo me acercaba… algo despertaba.
Entonces sucedió lo imposible.
Llegamos a un área aparentemente vacía. Mi compañero pasó primero sin notar nada especial. Pero cuando mis pasos tocaron aquel lugar, la tierra comenzó a moverse suavemente, como si respirara desde abajo. El suelo se abrió hacia afuera y emergió un reloj gigantesco, majestuoso, mucho más grande y hermoso que todos los anteriores.
Sus manillas brillaban en oro y plata.
Tenía múltiples agujas girando al mismo tiempo, como si no marcara una sola hora, sino muchos tiempos distintos a la vez. Su presencia imponía respeto, misterio… casi divinidad. No parecía un objeto fabricado por manos humanas, sino un artefacto arrancado de otro plano, enterrado durante siglos esperando el momento correcto para reaparecer.
Sentí en el sueño que aquel reloj era especial. El más importante de todos los hallazgos.
Y mientras lo observaba, entendí algo sin necesidad de palabras:
la tierra no estaba entregándome relojes…
me estaba revelando secretos del tiempo.

No comments:
Post a Comment
Note: Only a member of this blog may post a comment.