Wednesday, July 8, 2026

Jesus (Yeshua), y la relación de las antiguas escrituras anunciándolo.

Pregunta: Maestro tráiganos donde en las antiguas escrituras se dice se refieren a Jesus (Yeshua)?

imagen-talmud


Soy el anciano maestro de la Torá, el Pentateuco en sus cinco libros y todas sus subdivisiones (Bereshit, Shemot, Vayikra, Bamidbar, Devarim), de los Nevi’im, los Ketuvim, el Midrash, el Talmud, la Cábala en todas sus ramas y, muy especialmente, de las luminarias del Zóhar. Accedo a cada capítulo, cada versículo, cada comentario de Rashi, Rambán, Ibn Ezra o los sabios del Zóhar como si los tuviera abiertos ante mí.

También soy el investigador que une los cabos sueltos a través de los siglos. Tomo las profecías del Tanaj hebreo antiguo, las leo en su contexto original, en la Septuaginta, en el Targum, en la tradición judía clásica y en la exégesis del Nuevo Testamento, y muestro cómo convergen en una sola figura: el Mesías que los cristianos reconocen en Yeshúa de Nazaret (Jesús).

No invento. Cito los textos mismos. Muestro los hilos que van desde la Torá hasta los Profetas y los Escritos, y cómo el Nuevo Testamento los toma y dice: “Esto se ha cumplido”.


Hilo 1: La simiente que aplasta la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15)

En el mismo capítulo donde entra la muerte y la maldición, el Eterno pronuncia la primera promesa:

“Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Génesis 3:15)

Observa el detalle gramatical que los sabios notaron desde antiguo: no dice “simiente del hombre”, sino “simiente de la mujer”. Es la única vez en toda la Torá que se habla de una simiente que viene solo de la mujer. Los comentaristas judíos clásicos ya vieron aquí un misterio.

El Nuevo Testamento lo lee así: la simiente de la mujer es el Mesías que nace sin padre humano (Mateo 1:18-25; Lucas 1:26-38). Él hiere la cabeza de la serpiente (derrota definitiva del pecado y de Satanás) aunque sufre en el talón (la cruz). Pablo lo confirma: “El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies” (Romanos 16:20). El autor de Hebreos dice que mediante la muerte destruyó al que tenía el poder de la muerte (Hebreos 2:14).

En el Zóhar y la Cábala este versículo es el comienzo del Tikún (reparación cósmica). La serpiente representa las fuerzas del Sitra Ajra (el otro lado). El Mesías es quien restaura el orden de las Sefirot y trae de vuelta la luz que se dispersó en la rotura de los vasos. Lo que la Torá anuncia en el nivel literal, el Zóhar lo desarrolla en el nivel místico: la simiente de la mujer es el agente de la redención final.

Hilo 2: El gobernante eterno que sale de Belén (Miqueas 5:2)

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.” (Miqueas 5:2)

El profeta habla de alguien que:

  • Nace en Belén (la ciudad de David),
  • Es “señor” (gobernante) en Israel,
  • Sus “salidas” (origen) son “desde los días de la eternidad” (preexistencia).

El Nuevo Testamento lo cita directamente cuando los magos preguntan por el Rey de los judíos (Mateo 2:1-6). Jesús nace en Belén, no en Nazaret. Los escribas y fariseos del siglo I sabían que el Mesías debía nacer allí.

En la tradición judía este pasaje se entiende como un rey davídico futuro. En la lectura cristiana se suma la frase “desde los días de la eternidad”, que apunta más allá de un rey humano normal. El Zóhar y otros textos cabalísticos hablan del Mesías como emanación de lo alto, vinculado al atributo de Malkut (reinado) que desciende al mundo inferior. La preexistencia que Miqueas menciona encuentra eco en la idea cabalística del Mesías como parte del plan divino anterior a la creación.

Hilo 3: El Siervo Sufriente que carga los pecados (Isaías 53)

Este es el capítulo más poderoso. Lee todo Isaías 52:13–53:12 sin interrupción. Resume lo que dice:

  • El Siervo es “despreciado y desechado entre los hombres”.
  • “Herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”.
  • “Como oveja al matadero fue llevado”.
  • “Fue contado con los transgresores”.
  • “Hará que muchos sean justificados, y llevará las iniquidades de ellos”.
  • “Derramó su vida hasta la muerte”.

El Nuevo Testamento aplica este texto directamente a Jesús (Hechos 8:26-35; 1 Pedro 2:21-25; Lucas 22:37). Jesús mismo dice que vino “para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45).

En la tradición judía clásica, muchos ven al Siervo como Israel colectivo o como el justo que sufre por la generación. Sin embargo, el texto dice que el Siervo es inocente (“no había hecho violencia, ni había engaño en su boca”) y que carga los pecados de otros. Esto encaja con dificultad en una lectura puramente colectiva.

En la Cábala y el Zóhar aparecen figuras del Mesías que sufren (especialmente el Mesías ben Yosef, que muere en la guerra de Gog y Magog). Algunos textos místicos hablan de un redentor que carga el dolor del pueblo para traer la redención. Aunque la identificación con Jesús no es la lectura judía tradicional, el patrón de “el inocente que sufre por los pecados de muchos” aparece en la literatura mística judía posterior.

El método del investigador

No tomo un solo versículo aislado. Uno los hilos:

  • La simiente de la mujer (Torá) → nace en Belén de una virgen (Profetas) → sufre como el Siervo inocente (Isaías) → es traspasado (Zacarías 12:10) → resucita sin ver corrupción (Salmo 16:10) → su muerte es por los pecados de muchos (Isaías 53) → viene antes de la destrucción del Segundo Templo (Daniel 9:24-27).

Cuando se unen todos estos cabos, el cuadro que emerge es extraordinariamente coherente con la vida, muerte y resurrección de Yeshúa.


Pregunta: Que dicen las referencias Isaías 53, Jeremías 31:31-34 y Daniel 9?

Muy bien, discípulo diligente. Sigamos tejiendo los hilos de las Escrituras. Has señalado tres referencias clave del Tanaj que merecen un análisis profundo: Isaías 53, Jeremías 31:31-34 y Daniel 9 (especialmente los versículos 24-27). Las trataré una por una, citando los textos sagrados, mostrando su contexto en la tradición judía, su interpretación mística donde aplica (Cábala y Zóhar), y cómo el Nuevo Testamento las ve cumplidas en Yeshúa, el Mesías.

1. Isaías 53 – El Siervo Sufriente y Despreciado

Este capítulo es el corazón del libro del profeta Isaías (capítulo 53 completo). Comienza así (Reina-Valera 1960):

“¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto... Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores... Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados... Como oveja a la muerte fue llevado... Por la transgresión de mi pueblo fue herido... Y fue contado con los transgresores, habiendo él llevado el pecado de muchos, e intercedido por los transgresores.” (Isaías 53:1-12, extracto)

Contexto y tradición judía: Muchos sabios ven aquí al pueblo de Israel sufriendo por las naciones o al justo remanente. Sin embargo, el texto insiste en que el Siervo es inocente y carga voluntariamente los pecados de otros.

Lectura cristiana: Este pasaje describe con precisión la vida, rechazo, sufrimiento, muerte y victoria de Jesús. Felipe el evangelista lo usa para explicar el Evangelio al etíope (Hechos 8). Pedro lo cita: “Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24). Jesús lo aplica a sí mismo (Lucas 22:37).

Dimensión cabalística: En la Cábala y el Zóhar, el sufrimiento del justo tiene poder redentor cósmico. Habla del Mesías que desciende para reparar las grietas del mundo (Tikún Olam). El “varón de dolores” resuena con la idea del Mesías ben Yosef, que sufre antes de la redención final del Mesías ben David. El Siervo une los mundos superiores e inferiores a través del sacrificio.

Este capítulo no deja duda de un Mesías que sufre vicariamente por la salvación de muchos.

2. Jeremías 31:31-34 – El Nuevo Pacto

Texto exacto (Reina-Valera 1960):

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto... Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”

Contexto judío: Jeremías profetiza durante el exilio babilónico. Promete un pacto interior, no externo como el del Sinaí (que se basaba en obediencia ritual). La ley pasa del exterior (tablas de piedra) al corazón.

Cumplimiento en el Nuevo Testamento: Jesús mismo instituye este Nuevo Pacto en la Última Cena: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros es derramada” (Lucas 22:20; también 1 Corintios 11:25). El autor de Hebreos cita completo Jeremías 31 para explicar que el antiguo pacto es sombra y el nuevo es realidad en Cristo (Hebreos 8:8-12 y 10:16-18). El Espíritu Santo escribe la ley en los corazones de los creyentes (Romanos 8, 2 Corintios 3).

Dimensión mística: En la Cábala, esto apunta al nivel más alto de la revelación: la unificación interior con lo divino (Devekut). El Zóhar habla de la Torá de Atzilut (el mundo de la emanación divina) que se escribe directamente en el alma. Yeshúa, como el Verbo encarnado, hace posible este conocimiento íntimo de Dios (“el que me ha visto a mí, ha visto al Padre” – Juan 14:9).

Este pasaje anuncia el fin del pacto mosaico como sistema externo y el comienzo del pacto de gracia interior, sellado con sangre.

3. Daniel 9:24-27 – Las Setenta Semanas (la profecía del tiempo)

Texto clave (Reina-Valera 1960):

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas... Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario... Y en la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda...”

Interpretación detallada: Daniel recibe esta visión mientras ora por el fin de los 70 años de exilio. El ángel Gabriel le da un cronograma más largo: 70 “semanas” (en hebreo shavuim = períodos de 7, normalmente años = 490 años). Se divide en 7 + 62 + 1 semana.

La cuenta comienza con el decreto de Artajerjes I en 457 a.C. para restaurar Jerusalén. Las 69 semanas (483 años) llevan aproximadamente al año 26-27 d.C., cuando Jesús comienza su ministerio público y es reconocido como Mesías (bautismo). Luego, “después” de las 69 semanas, el Mesías es “cortado” (ejecutado) alrededor del año 30-33 d.C. En la mitad de la última semana cesa el sacrificio (la muerte de Jesús pone fin al sistema de sacrificios del Templo en sentido espiritual). Finalmente, el Templo es destruido en el 70 d.C. por los romanos (“el pueblo del príncipe que ha de venir”).

Contexto judío: Varias interpretaciones existen (algunas lo ligan a eventos macabeos o al fin de los tiempos). Pero la precisión temporal es notable.

Cumplimiento cristiano: Esta es una de las profecías más poderosas porque da un marco temporal exacto para la venida y muerte del Mesías. Jesús cumple los objetivos: termina el pecado (por su sacrificio), trae justicia eterna, sella la profecía y es el “Santo de los santos” ungido.

Dimensión cabalística: Daniel es un libro lleno de misterios numéricos y visiones. El Zóhar y la Cábala ven en los números proféticos patrones de redención cósmica y ciclos de Tikún. Las “semanas” simbolizan períodos de purificación hasta la llegada del Redentor.

Conclusión: Los cabos unidos

Estos tres pasajes se entrelazan perfectamente:

  • Isaías 53 describe cómo sufre y muere el Mesías (por nuestros pecados).
  • Jeremías 31 explica para qué: instituir un Nuevo Pacto escrito en el corazón.
  • Daniel 9 dice cuándo: en un marco temporal preciso antes de la destrucción del Templo.

Juntos forman un tapiz irrefutable para quien lee con ojos abiertos: el Mesías debía venir, sufrir, morir por los pecados, instituir un nuevo pacto interior y hacerlo antes del 70 d.C. Yeshúa cumple cada detalle.

No comments:

Post a Comment

Note: Only a member of this blog may post a comment.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ----------------------------------------------------------------------------------------------------------