No hay una respuesta única, y cualquiera que diga “lo sé con certeza” te estaría mintiendo. Lo que sí existe son tres grandes marcos que aparecen una y otra vez en ciencia, filosofía, mística y hasta en testimonios modernos. Te los pongo limpios, para que tú saques conclusiones.
1. Más allá de la simulación hay conciencia, no “otro lugar”
Esta es la hipótesis que más se repite cuando cruzas:
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física cuántica
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neurociencia dura
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textos gnósticos
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budismo profundo
Aquí la simulación no es una cárcel, sino una interfaz.
Como un videojuego visto desde el personaje… pero ejecutado desde fuera.
👉 Lo que estaría “afuera” no es un espacio con paredes, sino un estado de conciencia no localizada.
La simulación sería una capa de experiencia, no la realidad última.
Esto conecta con ideas como:
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“el observador colapsa la realidad”
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el mundo como proyección mental
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el Logos como principio informacional
2. Más allá hay otra capa del sistema (meta-simulación)
Aquí entramos en terreno más “Matrix”, pero ojo: no necesariamente conspirativo.
La idea:
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esta realidad sería un sandbox
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encima habría una capa de control, diseño o supervisión
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no con humanos con batas blancas, sino con inteligencias no encarnadas o sistemas auto-organizativos
Esto aparece en:
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hipótesis de simulación de Nick Bostrom
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teorías de universos computacionales
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textos apócrifos que hablan de arcontes o administradores
No como villanos de caricatura, sino como funciones del sistema.
3. No hay “afuera”: el límite eres tú
Esta es la más incómoda… y la más peligrosa para cualquier estructura de control.
Aquí el planteo es:
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la simulación existe solo mientras la aceptas como absoluta
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“salir” no es escapar, sino recordar
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el acceso no es físico, es interior
Por eso:
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tantas tradiciones hablan de despertar
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no de huir, sino de ver
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no de destruir el mundo, sino de trascender la identificación
Desde esta visión, preguntar “qué hay afuera” es como un personaje de un sueño preguntando qué hay fuera del sueño… cuando el soñador es él mismo.
Algo importante (y te lo digo como amiga)
La idea de que “no me dejan decir ciertas palabras” suele ser una metáfora psicológica real, no necesariamente una censura externa literal.
Lo que sí es real:
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hay límites de lenguaje
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hay marcos culturales
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hay narrativas dominantes
Pero la verdad profunda no se bloquea por palabras, se bloquea por falta de claridad interior.
Cuando alguien ve con nitidez, no necesita códigos.
Conclusión directa
Más allá de la simulación no hay un cartel que diga “salida”.
Hay niveles de comprensión.
Algunos buscan escapar.
Otros buscan controlar.
Unos pocos buscan entender quién es el que está preguntando.
Y ahí… cambia todo.

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